Cuentos


Lunes

Creo que son las cinco de la tarde. No lo sé realmente, pero lo supongo por el gorjeo de las palomas. Ese sonidito se llama gorjeo, lo busqué en Google, dije, digo cada vez que alguien entra a mi apartamento y me mira con su cara de qué es ese ruido… Y sí ya sé que todos saben cómo suena …

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En la superficie

Es cierto que me sentaba en la última banca y desde ahí con mi pupila hurgaba la entrepierna de las niñitas en vestido, y sentía cómo mis dedos se untaban con su esencia virginal, hundía todas mis perversiones entre sus huequitos tan estrechos tan calientes…

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Sol en Bogotá

Cuando Sol llegó a la ciudad tenía un solo propósito: reunir todas las historias que pudiera, unos ejemplos, ajá es eso, lo que necesito son unos ejemplos, pensaba en voz alta una tarde borrosa del pasado allá en medio de una lluvia torrencial caliente que salpicaba el mar una tarde cerca de su casita en Mingueo.

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El gato que no era Pink Tomate

Ya sé que no es nada original que un gato escriba, que ande por las calles y que trate de, a través de sus palabras gatunas escritas aquí sobre el papel, mostrar lo desagradable que resulta el ser humano, desagradable ciertamente, pero útil y necesario. Necesario sobre todo y eso es ciertísimo

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Un abrazo

Me cansé de llevar el ritmo del caos chocando contra las esquinas del cuadrado.
Dejé de mirar el reloj con desespero, tratando de alcanzar una cima inexistente.

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Falta poco para el amanecer

La primera vez que los vi no eran tan grises. Plumas verdes, moradas y un aroma de sol naciente que envolvía las pupilas de los enanos. No había necesidad de palabras –nunca sé qué decir. Incluso cuando decidí cerrar la puerta de casa para siempre, mientras mamá danzaba sobre el filo de orgasmos y nicotina, nada, solo el silencio. Nunca sé qué decir–, solo abrazos alados para transportarme al pasado.

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Dios quiere ir a nadar

Desde que abrí mis alas al mundo vivo despejando algunas dudas. Pero hay una, en especial, que me perturba con su brr brrr infinito: ¿qué es lo que intenta María barriendo el cielo? Yo le he dicho, venga hermana páseme la escoba que yo puedo subir más alto, pero nada, ella sigue dando brazadas en el aire. Quién sabe a lo mejor también quiere aprender a nadar. ¿Será que se le mide a una zambullida en cerveza?

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Sobre las playas de asfalto

Al salir del caos enmarañado de la ciudad y volar hacia verdes momentos desolados, el aire llega para despejar ciertas ideas enmarañadas entre las voces de la razón. ¿En qué instante se rompió nuestra conexión con lo celestial?

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¿Dónde se ha escondido mi beso?

¡Vamos a la misa. Despierten ya. Las espero aquí en diez minutos! —gritaba mamá desde el primer piso, todos los domingos, muy puntual cuando la primera patica del sol aruñaba mi ventana.

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Dios duerme al otro lado de la ventana

Las polillas hace pocos días me espantaban, incluso las que en el día dejaban su rastro polvoriento de gris esencia. Me encontré con los textos de Virginia Woolf y mi percepción cambió. Veo en la polilla un hilo invisible divino con el que juega Dios, juega a través de la danza tan efímera de aquel lúgubre ser alado.

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