Cuentos

Lunes

Creo que son las cinco de la tarde. No lo sé realmente, pero lo supongo por el gorjeo de las palomas. Ese sonidito se llama gorjeo, lo busqué en Goo...

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En la superficie

Es cierto que me sentaba en la última banca y desde ahí con mi pupila hurgaba la entrepierna de las niñitas en vestido, y sentía cómo mis dedos s...

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Sol en Bogotá

Cuando Sol llegó a la ciudad tenía un solo propósito: reunir todas las historias que pudiera, unos ejemplos, ajá es eso, lo que necesito son unos ...

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El gato que no era Pink Tomate

Ya sé que no es nada original que un gato escriba, que ande por las calles y que trate de, a través de sus palabras gatunas escritas aquí sobre el ...

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Un abrazo

Me cansé de llevar el ritmo del caos chocando contra las esquinas del cuadrado. Dejé de mirar el reloj con desespero, tratando de alcanzar una cima...

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Falta poco para el amanecer

La primera vez que los vi no eran tan grises. Plumas verdes, moradas y un aroma de sol naciente que envolvía las pupilas de los enanos. No había ne...

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Dios quiere ir a nadar

Desde que abrí mis alas al mundo vivo despejando algunas dudas. Pero hay una, en especial, que me perturba con su brr brrr infinito: ¿qué es lo que...

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Sobre las playas de asfalto

Al salir del caos enmarañado de la ciudad y volar hacia verdes momentos desolados, el aire llega para despejar ciertas ideas enmarañadas entre las v...

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¿Dónde se ha escondido mi beso?

¡Vamos a la misa. Despierten ya. Las espero aquí en diez minutos! —gritaba mamá desde el primer piso, todos los domingos, muy puntual cuando la p...

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