Lunes

Creo que son las cinco de la tarde. No lo sé realmente, pero lo supongo por el gorjeo de las palomas. Ese sonidito se llama gorjeo, lo busqué en Google, dije, digo cada vez que alguien entra a mi apartamento y me mira con su cara de qué es ese ruido… Y sí ya sé que todos saben cómo suena un nido de pichones sobreviviendo encima del techo;  más si ese techo está en la Candelaria. ¿O no? Pero como todos sabemos, el silencio se debe llenar con lo que sea y prefiero hablar del gorjeo al ¿te viste Yo me llamo?, ¿no?, y ¿la Reina del Flow?, ¿tampoco? Silencio.

Me parece que el gorjeo es diferente en las tardes de sol rosado. En las mañanas lluviosas es como un gorjeo tan feliz… Silencio.

Ayer pasó un tipo que dizque canta igualito a Eddie Santiago. Sigo pensando en la lluvia con su voz de paloma.

El gorjeo.

El primer lunes en mi apartamento fue silencioso. No como un sábado en el que el silencio cobija y está bien mirar al techo sin pensar nada; parpadear sin ambicionar nada. Tampoco fue un domingo con su silencio lleno de si yo hubiera… No. El silencio de ese lunes no estaba permitido. ¿Y ahora qué hago? Sí, podía leer, podía escribir, podía incluso buscar mil maneras diferentes de decir una frase, para llegar de nuevo a la primera: “ella quiere usar el vibrador”. El uróboros buscando aire entre mis muslos y yo tratando de ahogarlo con mi lluvia. Debería estar trabajando, pero no quiero. Debería llamar a los amigos, pero no quiero. Debería, debería, debería, debería, debería… Ahí estuvo el primer cu-cú. ¿Y por qué nunca lo había escuchado? Me serví una copa de Malbec para escuchar mejor y me senté en el patio para escuchar mejor. Si ese cu-cu había llegado era porque solo podía ser escuchado un lunes a las diez de la mañana y tenía un mensaje. ¿Pero, cuál? Martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, domingo… y los cu-cús tan llenos de nada. El lunes llegó otra vez con su cu-cú-mensaje.

Las palomas.

Antes de ser humano fui paloma, como esa gris oscura sin una pata y tuerta. ¿De qué hablas? De que antes o después debemos pasar por ser palomas en otras existencias, porque te imaginas vivir tan rechazadas, consideradas una plaga, comiendo las sobras y tomando un baño en esta agua tan asquerosa… no sé; pero también es cierto que tienen libertad caminan por el Eje Ambiental, toman agua fermentada, viven en el techo que se les dé la gana si quieren abren sus alas y bailan con el aire y si quieren tienen sexo oral con la lengua rosada del sol y si quieren van a la Perseverancia sin que eso resulte un paseo mortal, sin que eso signifique valentía, sin que eso signifique que tienen que existir con unos límites invisibles pero que ensordecen un lunes a las diez de la mañana en un apartamento del centro después de ser despedida de la empresa en la que llevaba veinte años trabajando.

    Leave Your Comment Here