Mis escritos

Dios quiere ir a nadar

Desde que abrí mis alas al mundo vivo despejando algunas dudas. Pero hay una, en especial, que me perturba con su brr brrr infinito: ¿qué es lo que...

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Sobre las playas de asfalto

Al salir del caos enmarañado de la ciudad y volar hacia verdes momentos desolados, el aire llega para despejar ciertas ideas enmarañadas entre las v...

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¿Dónde se ha escondido mi beso?

¡Vamos a la misa. Despierten ya. Las espero aquí en diez minutos! —gritaba mamá desde el primer piso, todos los domingos, muy puntual cuando la p...

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Dios duerme al otro lado de la ventana

Las polillas hace pocos días me espantaban, incluso las que en el día dejaban su rastro polvoriento de gris esencia. Me encontré con los textos de ...

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Mi beso de maple

Un día no encontré tu beso de maple. Lo busqué entre las sábanas de cotidianidad cansada, también en las cucharadas de palabras marchitas. ¿Cóm...

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El amanecer del Rey Lagarto

Rinrín no pudo camuflar su desilusión. Ni toda su esencia renacuajesca sirvió para encontrar un escondite para esta nueva verdad. Su mundo se veía...

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Telegrama a una mosca

Revoloteas tan torpe. De un lado al otro vas con tu pesado cuerpo. ¿A dónde quieres ir? ¿Tienes un propósito en tu corta y miserable vida? ¿Dónd...

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N y Ñ

Vivíamos en el paraíso: un rinconcito casi invisible en medio de los Montes de María, donde el sol desprendía sus rayos en las tajadas de mango pa...

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Te dejé una nota

Me pregunto por qué confiarán tanto en mí. Soy pésima guardando secretos y quienes me conocen sabrán que mi gozo radica en revelar mis entrañas ...

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