Leche Klim

Chao. No nos demoramos. ¡Juiciosas!

No había nadie en casa. Pero el ocaso por la ventana de la cocina nos miraba. No había nadie en casa. Pero el tarro amarillo en la alacena se escondía. No había nadie en casa. Pero el azúcar rodando fuera de los platos. Una seducción. No había nadie en casa. Pero los gritos silenciosos. No había nadie en casa. Pero …

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